viernes, 16 de diciembre de 2011

THAILAND (Bangkok - 2)

Caminaba sorteando el acoso de los conductores de tuk-tuk, les decía "no gracias" en thailandés, en la terminación menos coloquial y no insistían. El cruce de la calle Surawong con Charoen Krung  siempre me ha parecido uno de los puntos con más contaminación de Bangkok, cuando llego hasta allí andando desde Lumpini noto los ojos irritados y ese cosquilleo en las fosas nasales tan característico. Jack Wong me espera en la terraza del Hotel Oriental desde hace cinco minutos, debo apresurarme si no quiero que se enfade, ya que suele ser puntual, y en cualquier caso no le gusta esperar a nadie. Cuando me encuentro con él en la terraza del Oriental ya se ha bebido su primera copa y está fumando, mala señal, pues solo fuma cuando se pone muy nervioso.

- Hola Wong.    -digo mirándolo a los ojos.
- Llegas tarde.   -me contesta exhalando humo por nariz y boca.
- Sí.                    -le respondo serio y tajante.

Wong es descendiente de chinos que emigraron  de la provincia de Yunan a Bangkok hace cuatro generaciones, se asentaron en Chinatown dedicándose al comercio hasta que su padre montó un taller de reparación de vehículos a motor. Wong desde muy joven ayudaba a su padre en el taller, mientras en sus pocos ratos libres se entrenaba en las artes marciales y participaba en todo tipo de juegos y "timbas" en las que hubieran apuestas de por medio. Muy pronto se percató que eso de "trabajar como un chino" no iba con él; y aunque colabora en el taller de su familia, cada vez está más metido en negocios de la noche y la prostitución.




"La calle de las ruedas" la llamo, es una calle monográfica llena de talleres.


Me encanta sentarme en el Oriental mirando hacia el río, sobre todo cuando empieza a anochecer, cuando los botes, barcos y barcazas encienden sus luces y comienza un baile de barcos con lucecitas decorativas como de berbena que van río arriba, río abajo y otros cruzan de una orilla a otra. La temperatura es más suave y una brisa te acaricia mientras bebes algún combinado de los que ofrecen en su carta. Con un poco de suerte un castillo de fuegos artificiales lanzado desde la otra orilla iluminará la silueta del hotel Península mientras los  múltiples colores de sus "carcasas" se reflejan en las aguas del Chao Phraya.
También me gusta recorrer por fuera todo el  perímetro del Palacio Real, visitando algunas callejuelas cercanas y un parque pequeño en el que no suelo ver a ningún "farang" (nombre que dan los thais a los extranjeros occidentales).

Mercadillo de amuletos

Compra-venta


Exterior Palacio Real

Muralla  Palacio Real y templos






 

Wong es un buen amigo, su hermana fue mi novia hasta que murió víctima de un atraco. Me costó ser aceptado por la familia Wong, y en un principio, cuando se enteraron que ella iba con un extranjero intentaron por todos los medios que me dejara.


En ocasiones, cuando quedamos, seguimos un ritual especial que consiste en una vez hemos tomado un aperitivo y hablado un poco, y aunque no seguimos ningún tipo de religión; meditamos en alguno de los templos y rendimos memoria a los que ya no están.



























continuará..


Nota: todos los textos e imágenes son propiedad del autor de este blog, en caso contrario se indicará su procedencia.

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